El ejemplo del Club Espíritu Deportivo: “Otro fútbol base es posible”

El Club Espíritu Deportivo nace para humanizar el fútbol base Huye de la competitividad excesiva y fomenta los buenos hábitos “Es posible cambiar las cosas”, dice su presidente

Lamentablemente, durante los últimos años han sido notorios una multitud de desagradables capítulos dentro del fútbol base nacional. La deshumanización del deporte rey se ha venido extrapolando hasta las categorías más pequeñas y, en esta tesitura, el recién creado Club Espíritu Deportivo ha decidido salirse de la rueda. En él no primará el resultado, sino los valores fundamentales arraigados en el deporte. Los goles llegarán o no, pero el respeto y el compañerismo serán su leitmotiv. Este club logrará que sus equipos jamás salgan perdiendo.

“Hemos hecho una revisión de lo que hay y nos hemos dado cuenta de que el fútbol base es una barbarie. Está lleno de violencia y hostilidad y nosotros nos rebelamos ante eso”, explica Carlos Estébanez, presidente del Espirítu Deportivo. Él, junto al entrenador Miguel Espinosa y el secretario Pedro Javier Gómez, quiere que esta iniciativa “para que el fútbol sea sólo eso, fútbol”. Por ello, sus líneas de actuación irán encaminadas a “impregnar en el ADN de los niños que, pase lo que pase, nunca debe haber ningún tipo de frustración”.

Su dirección de correo electrónico (otro_fútbol_base_es_posible@hotmail.com) avisa de cuál es el objetivo primordial. Un proyecto novedoso que se gesta, de momento, en cuatro categorías: babys, prebenjamín, benjamín y alevín. Necesidades, de momento, tienen muchas. “Lo primordial era el campo, pero llegamos a un acuerdo con la Ciudad Deportiva de Carranque”, explica Estébanez, quien también habla de un pacto con el Área de Medio Ambiente y Sostenibilidad para ser embajadores de la campaña ¡Málaga, cómo te quiero! promovida por el Ayuntamiento y Limasa.

Cuenta Estébanez que los niños y niñas del Espíritu Deportivo “serán los encargados de remover las conciencias de los adultos”. ¿Cómo? Siendo, por ejemplo, portadores en cada encuentro de una pancarta que enseñe “algún lema que fomente el espíritu deportivo”. En la mente de este neonato club está “transformar el fútbol base. Estamos convencidos de que se puede y lo vamos a demostrar”.

También contará con una escuela de padres, en la que los progenitores conocerán de primera mano las intenciones de la junta directiva. “A los padres le decimos que si buscan lo que hay fuera, se equivocan. Con nosotros no existirá un insulto o una protesta y, de escuchar algo así, daremos conocimiento al árbitro, estrecharemos la mano al rival y nos marcharemos del campo”, asegura Estébanez. Éste no es más que un automatismo que quieren inculcar en cada entrenamiento: “Huimos de la picaresca, si ganamos queremos que sea con total honestidad y deportividad”.

Situaciones “que pueden sonar extrañas”, pero que aquí se quieren catalogar de normales: “Si un niño de nuestro equipo lesiona momentáneamente a un rival, acompañará a éste fuera del campo hasta que se recupere”. Una bocanada de aire fresco en un fútbol base cada vez más corrupto. “Los valores del deporte siguen estando, sólo es cuestión de voluntad. Creo que estamos condenados al cambio, la vida son ejemplos y nosotros queremos ser uno de ellos”, detalla.

Aquí no se deja de lado a nadie. Jugarán niños de ambos sexos, otros pequeños con problemas de autismo o con Síndrome de Down. ¿Quiénes somos para decirle a un niño que no puede pasar un buen rato con sus amigos?”, se pregunta Estébanez, consciente de que “lógicamente trabajaremos durante la semana para ganar el domingo”, algo que no se puede obviar, pero asumiendo que la “competitividad sólo es buena en su justa medida”.

De momento tendrán que esperar a mediados de octubre para competir, al igual que para encontrar ayudas, aunque “tenemos conversaciones con entidades públicas y privadas para ver si quieren unirse a este proyecto”. A corto plazo, el único objetivo es “empezar”, sentir que lo que aún es un boceto “empiece a calar en todo el mundo”. Razones y ganas no les faltan para enseñar a todo el mundo que “otro fútbol base es posible”.

FUENTE:MALAGAHOY

 El ex árbitro Jiménez Bonillo, que en su momento fomentó la campaña “Deporte sin insultos”, llegando a parar los partidos si escuchaba insultos en la grada, expresa su  siempre interesante opinión en IUSPORT, sobre esta excelente iniciativa: Durante mi etapa como árbitro de fútbol en la provincia de Málaga, tuve, desgraciadamente, la oportunidad de vivir multitud de situaciones desagradables y violentas, y, desde luego, muy alejadas de lo que entiendo que debería ser el deporte. Los insultos y las amenazas estaban a la orden del día (y en menor proporción las agresiones físicas), y con frecuencia se utilizaban artimañas antideportivas para tratar de ganar a cualquier precio, engañando al árbitro y al equipo rival con actitudes contrarias al honor.

Desde la temporada 2006-2007 hasta mi retirada en 2013, me rebelé abiertamente contra todo esto y puse todo mi empeño en cambiar lo que pudiera (suspendía los partidos que me tocaba arbitrar si el comportamiento en la grada era irrespetuoso) y en proponer (siempre sin éxito) a los dirigentes de las federaciones y los comités de árbitros que adoptaran medidas en pos de un fútbol que educase, un fútbol con valores.

Ahora, a la vuelta de muchos años, ha llegado a mí la noticia del nacimiento de un club malagueño de fútbol, llamado Club Espíritu Deportivo, que pretende todo aquello con lo que tanto hemos soñado los que pensamos que el fútbol puede ser una gran herramienta formativa; un club que tiene como bandera la educación por encima de los marcadores. Por eso me he interesado por conocer a sus creadores (Carlos Javier Estébanez Cano, Miguel Ángel Espinosa y Pedro Javier Gómez Jiménez), tres soñadores sin ánimo de lucro que están luchando para sacar adelante esta misma temporada (2016-2017), a nivel federado, sus tres primeros equipos: baby, prebenjamín y benjamín.

Sé que les está costando mucho sacrificio. No tienen campo propio (se entrenan y disputarán sus partidos –ojalá sea posible – en la ciudad deportiva de Carranque, pagando un alquiler), y, por ahora, no cuentan con ningún tipo de ayuda ni subvención. Además, es difícil para ellos encontrar a niños y niñas como para formar esos tres equipos. Sin embargo, un club como el suyo merece, a mi juicio, ser ayudado. Porque sería precioso ver a todo tipo de chicos jugando juntos (la integración es uno de sus pilares fundacionales); porque sería beneficioso para todos asistir a partidos sin violencia verbal (otro de sus principios es llegar a abandonar las instalaciones si el ambiente no es educativo para sus jóvenes jugadores, algo muy lógico y necesario desde mi punto de vista); porque el fútbol y la sociedad demandan gestos como que el propio entrenador o los jugadores pidan al árbitro que rectifique una decisión equivocada que les beneficiaría (el respeto a la verdad, al árbitro y al rival son esenciales para ellos y quieren trabajarlos con sus jugadores desde pequeñitos, enseñándoles que no es sano eso de ganar de cualquier manera); etc.

El propio correo electrónico del club ya es una declaración de intenciones y de deseos: otro_futbol_base_es_posible@hotmail.com . Yo siempre he pensado que es posible, la verdad. Y me encantaría que las personas que quieren hacerlo realidad (como es el caso de los responsables del Club Espíritu Deportivo) encontraran los jugadores y la ayuda económica necesarios para iluminarnos a todos con la grandeza de sus principios, esos que pueden verse en su página de facebook

(https://www.facebook.com/Club-Esp%C3%ADritu-Deportivo-674329359386462/?fref=ts).

Si vosotros también pensáis que el proyecto es interesante, os propongo que colaboréis en que sea conocido. Quizá así lleguen más chicos y chicas que quieran jugar en el club, y, por qué no, alguna persona o institución que ofrezca la ayuda económica que, irremediablemente, hace falta.

Ángel Andrés Jiménez Bonillo, exárbitro de fútbol.  IUSPORT 

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