Los árbitros del Mensajero_Baracaldo consiguen huir de setenta salvajes. Video.




Dos colegiados castellonenses y uno valenciano salvaron el pellejo de milagro el pasado domingo al mediodía, después de dirigir el partido Mensajero-Barakaldo (0-1), del grupo I de Segunda División B.


Unos setenta aficionados del conjunto palmero, enfurecidos, esperaron al trío arbitral en la puerta de salida del estadio Silvestre Carrillo. El colegiado castellonense Fernando Navarro Collados era el objetivo, también su asistente de Castelló, Álvaro Rallo Estévez (árbitro de Tercera División) y el también asistente valenciano Guillermo Ballester Vilar. A pesar de que las fuerzas de seguridad (Policía Nacional y Seguridad Privada del club) y el delegado local les garantizado que no iba a suceder nada, los setenta seguidores locales exaltados se saltaron el cordón de seguridad y la emprendieron con dos de los colegiado.



«Cuando nos acercábamos a la puerta de salida se intensificaron los insultos y en el momento en que nos disponíamos a cruzar dicha puerta, los seguidores locales nos alcanzaron saltándose el cordón de seguridad dispuesto», relata el anexo del acta.


 «Conseguimos llegar, entre empujones contínuos, hasta el taxi que nos tenía que llevar al aeropuerto», sigue el relato. «Cuando íbamos a entrar en él, una persona consiguió llegar hasta la posición del asistente número dos (Álvaro Rallo Estévez), cogiéndole de la cabeza y golpeándosela contra el coche, produciéndole un fuerte golpe en la cabeza (una importante brecha en la frente)», se indica.


 Al colegiado principal (Fernando Navarro Collados), también le alcanzaron. «Un aficionado me cogió de la mochila que llevaba en la espalda y me tiró una lata de cerveza por encima», aseguró el árbitro.

Álvaro Rallo fue curado de las heridas en una ambulancia que al final le pudo trasladar hasta el aeropuerto. Antes, Fernando Navarro y Guillermo Ballester lograron subir al taxi y con apuros salir del tumulto para llegar aeropuerto de Santa Cruz de la Palma. «En el trayecto del campo al aeropuerto no fuimos acompañados por miembros de la fuerza pública», recalcan en el acta. 


Llegaron sanos y salvos a Valencia y luego se trasladaron a Castelló.

Al parecer, la afición del Mensajero está muy sensibilizada por los últimos arbitrajes. Los colegiados reconocieron que encontraron un ambiente hostil, con continuos insultos mientras estaban realizando ejercicios de calentamiento antes de comenzar el choque. «En el descanso saltaron al campo cuatro personas con ánimos de agredirnos, tres directivos y un jugador local no convocado. De no haber sido por la Policía Nacional nos hubiesen agredido. Hablamos en el descanso y nos garantizaron que no iba a suceder nada», comentaron los colegiados. Así fue. El partido acabó en medio de un escándalo. El trío arbitral alcanzó el vestuario y luego pasó lo ya redactado. El anexo lo escribió el colegiado
ayer mismo
  SUPERDEPORTE

TEXTO DEL ANEXO


“Otras incidencias: Se ha creado un anexo al acta el día 15/02/2016 a las 14:06, motivado por: Cuando procedíamos a abandonar las instalaciones deportivas, cuarenta minutos después de la finalización del encuentro (13:30 horas), observamos que en la puerta de salida del recinto nos estaba esperando un grupo de seguidores de unas sesenta personas identificadas como locales por su indumentaria, algunas de ellas bebiendo bebidas alcohólicas, que podían adquirirse dentro del recinto deportivo. Desde el momento en que nos vieron, comenzaron a increparnos de una forma continua y reiterada. Preguntamos al coordinador de seguridad de C.D. Mensajero y a la Policía Nacional presente por la idoneidad de abandonar las instalaciones en ese momento con dichas personas, a lo que nos contestaron que no debía haber ningún problema para que saliésemos con seguridad. Para nuestra protección, pudimos contabilizar varios policías nacionales, seguridad privada del club y el coordinador de seguridad, además del Delegado de Campo, que colaboró con nosotros en todo momento. Cuando nos acercábamos a la puerta de salida, se intensificaron los insultos hacia nosotros y en el momento en que nos disponíamos a cruzar la puerta de salida, nos alcanzaron saltándose el cordón de seguridad dispuesto. Un aficionado me cogió de la mochila que llevaba en la espalda y me tiró una lata de cerveza por encima. Conseguimos llegar, entre empujones continuos, hasta el taxi que nos tenía que llevar al aeropuerto. Cuando íbamos a entrar en él, una persona consiguió llegar hasta la posición del Asistente Nº2, cogiéndole la cabeza y golpeándosela contra el coche, produciéndole un fuerte golpe en la cabeza y un corte en la frente, de los que adjuntamos parte médico. Posteriormente, el Asistente Nº2 fue tratado en la ambulancia desplazada a las instalaciones deportivas, la cual lo trasladó hasta el aeropuerto. El Asistente Nº1 y yo pudimos desplazarnos en el taxi que se había llamado previamente. En el trayecto hasta el aeropuerto, no fuimos acompañados por miembros de la fuerza pública”.





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