Otra árbitra victima de violencia verbal y amenazas necesita asistencia médica en Zaragoza

Poco después de que la noticia de una agresión a una colegiada  de 18 años en un partido de juveniles en Granada fuese denunciada en medios nacionales e internacionales, otro caso que pone de manifiesto los mas bajos instintos del ser humano nos llega desde Zaragoza. La fuente que relata lo sucedido es  www.heraldo.es/ y lo que en principio ya parecía grave se convierte en inhumano cuando vemos en el anexo lo que pudo sentir esta colegiada. Comentar que algo está fallando de manera estrepitosa en todo el sistema ya suena a repetitivo, esperar que algo todavía peor suceda para poner parches es lo esperado, mientras el fútbol base y aficionado sigue produciendo tantas víctimas semana tras semana que ya es imposible llegar a conocer ni una mínima parte. Pero seguirán contándonos que son sucesos aislados y lo que sobran son cerebros aislados de una realidad que les supera y cuando se enteren… la epidemia ya tendrá pocas soluciones. 

Alicia Martínez Mañero se vio obligada a suspender el partido de 2ª regional que enfrentaba al Pina y al Villamayor. Según refleja en el acta, recibió numerosos insultos por parte de los aficionados del equipo visitante y se vio abocada a suspenderlo en el minuto 91 (debió haberse jugado hasta el 97) porque los insultos no cesaron en ningún momento. En la imagen adjunta podemos un extracto del acta redactada por la colegiada:

Versión de CD Villamayor:

Tras ponernos en comunicación con el CD Villamayor, (EL HERALDO) el club nos remite vía mail el siguiente comunicado:
“En relación a lo sucedido el C.D.Villamayor quiere aclarar que:
En todo momento el cuerpo técnico al completo estuvo a disposición de la colegiada, tanto es así que se vio obligado a pedirles que abandonaran el campo a los dos o tres individuos, seguidores de nuestro club que profirieron insultos. El club ya ha tomado medidas contra ellos. Pese a todo, los insultos continuaron, y se pudo apreciar cómo no eran de la afición del C.D.Villamayor, sino que eran procedentes del equipo local. También añadir, que nuestro cuerpo técnico actuó por voluntad propia, ya que no tenían por qué hacerlo y si debería de haberlo hecho el “delegado de campo” del conjunto local.
También añadir, ya que esto no sale reflejado en el acta, que nuestros jugadores durante el partido estuvieron recibiendo continuas amenazas e insultos que aquí no vamos a mencionar, por parte de aficionados locales. Tal es así, que a la salida, un individuo golpeo el coche de un seguidor de nuestro club, personándose la Guardia Civil de Pina de Ebro y deteniendo a una persona del equipo local.
Estamos totalmente en contra de cualquier insulto a un colegiado/a y desde el club no lo vamos a tolerar, por todo ello, ayer mismo se localizaron a los dos o tres individuos que increparon en parte a la colegiada del encuentro. Lo que sí que pedimos es que se pida información a ambos bandos y no que solo se publique lo comentado por una parte.
Todo esto que se ha mencionado lo presenció la colegiada, pero hasta que no se presente el anexo con los incidentes no se verá”.
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Hasta aquí lo que parece “normal” dentro de la anormalidad que anormales sin control ejercen cada fin de semana, ante justificaciones y excusas poco convincentes ya que siempre se puede hacer mas. El anexo nos relata lo que podemos entender como una crisis de ansiedad o pánico, consecuencia de todo lo que esta persona tuvo que padecer y llegando al límite de lo que puede soportar. Está claro que los culpables son siempre minoría, casi todos los reconocen pero son pocos los que les recriminan sus formas. El día en que esa “mayoría” haga sentir a los que sobran solo una pequeña parte de lo que pudo sufrir esta colegiada, habremos dado un paso importante. FB. 
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SEGUNDA PUBLICACIÓN DE “EL HERALDO” REFERIDA AL ANEXO.
La violencia volvió a aparecer el pasado fin de semana en el fútbol regional aragonés. Violencia verbal, en forma de insultos y amenazas, que obligó a la árbitra Alicia Martínez Mañero a suspender el partido de Segunda Regional entre el Pina y el Villamayor. Tras sentirse indispuesta tras padecer la agresión verbal, incluso precisó de asistencia médica. La propia colegiada así lo redactó en el anexo al acta del encuentro. “Afectada por todo lo que estaba sucediendo, comencé a sentir cierta dificultad respiratoria, pero decido continuar el partido considerando que mi malestar va a ser pasajero.
Conté con el apoyo de algunos jugadores de ambos equipos. A falta de cuatro minutos, aviso a los delegados, sobre todo al visitante, de que si vuelvo a escuchar cualquier tipo de amenaza, insulto, desprecio o recriminación, suspendo el partido. Tras este aviso, es el delegado visitante el que intenta también sin éxito echar a sus aficionados a las gradas. Finalizados los 90 minutos y llevando uno de los siete añadidos, este sector de aficionados vuelve a arremeter contra mí diciéndome: “¡Hija de p…!”. En este momento y encontrándose el balón en medio del campo, suspendo el partido con el resultado de 1-1. Los delegados de ambos equipos me esperan y acompañan en mi recorrido hasta el vestuario. En el camino me encuentro a una aficionada del equipo Villamayor que a escasos tres metros de mí, me dice: “¡Qué vergüenza, eres una sinvergüenza!”, siendo ella increpada por jugadores locales que salen en mi defensa ante lo abominable de la situación general”, se puede leer en el anexo.
“Una vez en el vestuario y a raíz no solo de los duros comentarios, sino de las insinuaciones e injurias recibidas, me empiezo a encontrar mucho peor, me falta el aire para respirar, me fallan las piernas y noto un fuerte hormigueo en ambos brazos, siendo muy pronunciado en el brazo izquierdo –continúa la narración en el anexo–. La sensación es de que me voy a desplomar y me encuentro sola. Por ello, me aproximo a la puerta del vestuario para pedir auxilio y solicitar que avisen a un médico. Dos señoras de Pina se encargan de auxiliarme mientras llega el servicio médico. Me tumban en un banco, me tapan con sus abrigos porque tanto dichas señoras como posteriormente el médico coincidirán en que tengo una temperatura anormalmente fría. Cuando llega el médico a los 15 minutos aproximadamente, me tumba en posición de seguridad, me administra un sedante para conseguir estabilizarme. Me da pautas para recuperar la normalidad respiratoria, ya que llevo alrededor de 30 minutos hiperventilando con hormigueo y temblores. Consigo recuperarme después de 45 minutos”.
En el documento arbitral figuran una extensa retahíla de insultos de la afición visitante, además de otras amenazas atribuidas por la árbitro a un jugador del Villamayor. “Una vez recuperada, con el acta realizada y dispuesta a abandonar el vestuario, Ana Lechón y su compañera (aficionadas de Pina) me ofrecieron quedarme en sus casas hasta que se me pasara el efecto del sedante. Un jugador de Pina y el delegado del Villamayor, que verbaliza disculpas en nombre de su club, se ofrecieron para bajarme con mi coche hasta Zaragoza”, concluye el último (por ahora…) lamentable episodio sufrido en el fútbol aragonés.
http://www.heraldo.es/
…..mas les valia a toda la pandilla que hay sentados en los despachos darse una vuelta todos los sabados y domingos por las categorías de futbol base y aficionados, ahí tendrían que empezar las primeras y duras sanciones

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