Los árbitros catalanes podrán parar o suspender partidos de fútbol base si hay insultos o violencia de género

Una idea que ya hace años quiso llevar a la práctica un árbitro y que aquí aplaudimos -abajo vídeo-, unas medidas que aunque pudieron haber sido tomadas antes nunca será tarde si los demás toman nota y llegan a feliz término, son las que ya se están poniendo en marcha en el fútbol catalán. Cientos de expertos alertaron y lo siguen haciendo del peligro que puede ocasionar en la mente de un pequeño deportista todo lo que llega a sus oídos desde la grada. Aquí reflejamos muchos de estos artículos y aunque nunca fuesen lo mas visto ni lo mas comentado, si solo convencieron a un padre estamos mas que satisfechos. 

Personalmente he visto llorar a niños por lo que escuchaban de sus padres, madres, madrastras y demás familia, a alguno/as le indiqué que se callasen o que cogiesen la puerta de salida, he visto perseguir a algún padre al colegiado hasta el vestuario. Creo que he presenciado lo mismo que muchos y por esto aplaudo cualquier iniciativa como esta, al menos da la impresión de que alguien se preocupa y ocupa de lo que importa. 

 Jimenez Bonillo es el nombre del árbitro que con el lema “¿Insultarías a tu hijo?” quiso y no pudo del todo cambiar a mejor el entorno del fútbol base, pero su idea no pasó desapercibida y quizás ahora que las agresiones de todo tipo delante de menores llegan a mas medios, a algunos se les encienda la bombilla. Abajo os dejo una publicación antigua que al igual que otras muchas posiblemente no llegase al padre/madre que debe reflexionar. La mayoría son sensatos, correctos, educados y además necesarios, imprescindibles para que la rueda de la formación siga girando de forma positiva, pero esa otra parte, una minoría poco silenciosa debe darse cuenta de que desentona gravemente, los sucesos semanales no se inventan aquí ni en otros lugares. ¿Insultarías a tu hijo?… algunos claro que sí lo hacen, por el bien del niño y su progresión evidentemente. Si, también escuché insultos de este tipo y tampoco soy el único. Y si insultan a su hijo que mas podemos esperar. 

LA NOTICIA

Los árbitros catalanes tendrán la potestad de parar los partidos e incluso, llegado el caso, suspenderlos para erradicar los insultos, la xenofobia y la violencia de género que se puedan generar en las gradas de los encuentros.

Inicialmente se realizará una prueba piloto en partidos de fútbol y fútbol sala de categoría infantil preferente. Así lo ha decidido la junta directiva de la Federación Catalana, que activará el protocolo de antiviolencia para erradicar actos incívicos durante el fin de semana del 13 y el 14 de febrero.


“Esta campaña es el proyecto más importante y de más responsabilidad que la Federación quiere tirar adelante de cara al futuro de nuestro fútbol. Es absolutamente necesario para practicar con normalidad el fútbol, ya que va a la raíz de uno de los problemas más graves de nuestro fútbol: el comportamiento en las gradas”, ha asegurado Andreu Subies, presidente de la FCF.


La temporada pasada se puso en marcha la campaña “Basta de violencia en el fútbol”, sustituida en la presente por “Cero insultos en la grada” y que supondrá detener los partidos cuando el público profiera insultos o amenazas. “A finales de temporada se realizará un informe y se llevará a la Asamblea para aprobar el cambio de reglamentación y poder garantizar que los partidos se disputen con total normalidad”, ha indicado Subies.


Otras de las medidas recogidas en esta campaña será la obligación de saludo al final del partido entre jugadores, entrenadores, delegados y árbitros.


La idea es que tanto la FCF como sus comités, con el apoyo de los clubes catalanes, regulen el comportamiento de todo el entorno del fútbol y el fútbol sala para que en las gradas reine un comportamiento ejemplar


 PUBLICADO HACE ALGÚN TIEMPO:


Mientras los que solo toman medidas cuando el cadáver aun está caliente y piensan en definir lo que será insulto, insultito o insultazo en un repentino y puede que acertado ataque de sentido común, como si todo fuese algo que apareció de repente en las gradas de nuestros grandes estadios, en los pequeños seguimos semana a semana contando agresiones físicas y no se cuentan las verbales ya que no no existe disco duro con tanta capacidad de almacenamiento. 


  “Educar a los niños y no será necesario castigar a los hombres”, dijo alguien con poca audiencia según resultados que a la vista están. Es triste como el escrito que a continuación vuelvo a publicar, tener que reconocer el fracaso ya que en este país sigue siendo necesario castigar a los hombres para evitar que sus ejemplos sigan haciendo mella en la educación de los niños.


   Nada cambió y si lo hizo fue a peor, desde que en 2008 comenzamos un interminable relato de sucesos, convirtiendo la violencia en un apartado fijo por el exceso de noticias y el defecto en las medidas. Nada cambió y si lo hizo fue a peor desde que por esas fechas un árbitro intentó llevar el sentido común a los campos de juego en donde los protagonistas eran los niños. Unos deportistas que cada vez desde mas tempranas edades van asimilando que la violencia forma parte de su paisaje, el insulto al colegiado, al rival o incluso a uno de los suyos va formando en su no formado cerebro la idea de que esto forma parte del fútbol. 


 Nada les sorprende viendo incluso a muchos deformadores que poseidos por la idea de ganar de cualquier modo, no desentonan en esta orquesta que a muchos les llevará sin remedio a ser castigados al convertirse en adultos. Es triste que la buena idea de un colegiado no se convirtiese en norma, de haberlo conseguido posiblemente hoy no hablariamos tanto de violencia. 


 Ángel Ándrés Jimenez Bonillo tuvo una excelente idea que se quedó en eso, rechazada por los que tienen la sartén por el mango y rara vez se acercan al fuego. Nunca se darán cuenta de que la semilla de la violencia está en el fútbol base y que en sus gradas o en un rincón dirigiendo, existen ultras con mucho peligro para la salud fisica y mental de los niños.

A veces la vida es triste. (Jimenez Bonillo)

 Es triste asistir a un campo de fútbol y ver cómo mana la sangre de las cabezas de varias personas que han sido golpeadas brutalmente (¿alguien se imagina algo así en golf o en tenis?).

 “Es triste que un árbitro de fútbol no permita insultos desde la grada en los partidos que dirige y que, a cambio de su entrega en busca de un deporte (y un mundo) mejor, reciba incomprensión y rechazo por parte de muchos 
espectadores (la mayoría, padres que, se supone, desean una buena educación para sus hijos), y, a veces, de los propios entrenadores de cantera.

 Es triste que ni los medios de comunicación ni las federaciones deportivas ni las autoridades políticas se lancen, de verdad y por derecho, a la conquista de un deporte limpio (como los citados golf y tenis, por ejemplo), sin insultos ni amenazas; un deporte que ayude a formar buenas personas, lo cual es el único fin posible (y grande) de toda actividad humana digna.

Es triste que nos conformemos con un deporte tan pobre, tan lejano a su ideal.

 Es triste que no se identifique completamente deporte con respeto y educación; que cierto jugador multimillonario e ídolo de tantos niños siga queriendo marcar goles con la mano; que los padres suelten las manos de sus hijos para poder alzarlas al viento y así acompañar sus ofensas vomitadas con odio hacia otros seres humanos. Y es triste que todo esto se asuma sin que se nos parta el alma, esta alma nuestra que ya no es alma.Es triste denominarse sociedad humana y civilizada y no parecer ninguna de las tres cosas. Es triste estar llamados a lo máximo y conformarnos con menos de lo mínimo.
A veces la vida es tan triste que empiezo a sentirme triste; triste por nosotros.” – 

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